¿Estás utilizando correctamente tu lavadora?

Prácticamente todos los hogares modernos tienen una lavadora pero, ¿todos saben utilizarla de manera correcta? Si bien puedes pensar que no es tan difícil esta semana en el Magazine de Casas te dejamos tres trucos para sacarle el máximo partido a este electrodoméstico, ahorrando tiempo y dinero.

1. El tambor, ni a tope, ni a medias

Sobrecargar la lavadora es tentador cuando necesitas lavar mucha ropa y prefieres ponerla toda en un mismo lavado en vez de en dos pero esto no permitirá que las prendas y el agua circulen con libertad en el interior de la lavadora, impidiendo un correcto lavado y acumulando el jabón en puntos concretos, además de dificultar su eliminación durante el proceso de enjuague.

Tampoco pongas la lavadora con poca ropa, porque estarás malgastando agua y electricidad como si nos sobrasen.

2. La propia lavadora también necesita limpieza

Un problema pocas veces considerado en nuestra sociedad y ¿quién lava la lavadora?

Es muy importante para la salud de tu electrodoméstico que limpies bien el filtro periódicamente. Ahí se acumula toda la suciedad, pelusas, pelos y demás que extrae de tu propia ropa, y puede causar todo tipo de problemas si la dejas hacerse fuerte.

También es importante limpiar con un trapo humedecido en agua jabonosa tanto la puerta como sus gomas y juntas, lugar en que tiende a crecer moho. Y hablando de humedades: deja abierta siempre la puerta de tu lavadora después de cada lavado durante un tiempo prudencial para permitir que el tambor se airee y no acumule olores desagradables que, de lo contrario, terminarán en tu ropa y en ti.

Lo mismo con los cajetines de detergente y suavizante: elimina restos de jabón y calcificaciones o verás cómo se endurecen y empiezan a trasladar suciedad a tus prendas en lugar de solo buenos propósitos.

3. Si ves tu ropa con auténtica suciedad, lava casi siempre en frío

Calentar el agua de tu lavado supone un porcentaje altísimo del total de energía que consumes en cada lavado. Además, el agua caliente estropea la ropa y debilita sus fibras.

Así que, si no vienes de hacer deporte en un terruño, de trabajar en la construcción o de cualquier tarea en la que te enfrentes con la auténtica suciedad, probablemente solo necesites eliminar el sudor cotidiano y manchas leves de tu vestimenta y accesorios.

El agua fría servirá de sobra para esa labor y ahorrarás mucho dinero en tu factura eléctrica cada mes con este hábito, además de maltratar menos esa camisa que tanto te gusta.

Truco extra (de madre): si además de dinero, quieres ahorrar tiempo, sacude y estira bien la ropa antes de tenderla, y cuelga directamente tus camisetas y camisas en perchas, mientras todavía están húmedas.

Evitarás hacerles marcas y su propio peso, ayudado por la forma ergonómica de la percha (mejor si son anchas, como las de los abrigos) hará que después no necesites plancharlas.

Y si conoces a alguien que aún no lleve a cabo alguno de estos trucos y consejos, comparte este post por el bien de su ropa, de su bolsillo y del medio ambiente.

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